El ara de Eiras

Eiras es una aldea orensana que pertenece al ayuntamiento de San Amaro, distante menos de dos kilómetros de la citania de San Cibrao das Las, Lámbrica, uno de los castros más espectaculares y mejor conservados del noroeste peninsular. En Eiras apareció un altar romano o ara, con inscripción y dedicatoria a Bandua, que ha sido víctima de interpretaciones divergentes en la lectura de su epígrafe.

El ara, labrada en granito y de propiedad privada, constituye una pieza de gran importancia para el estudio de la sociedad y de la religión en el mundo romanizado de la península ibérica.

En su parte superior conserva el hueco, foculus, en el que se quemaban las ofrendas. Presenta un epígrafe en una única cara, con inscripción en latín y letra capitalis rustica. El texto se divide en cinco líneas, que van disminuyendo, ligeramente, de altura desde la línea superior a la inferior. En la base de datos de Hispania Epigraphica está catalogada como altar votivo con el número 16708.

Hay autores que, sin fundamento sólido, afirman que el ara procede del castro de San Cibrao das Las, pero lo cierto es que el ara se encuentra en el pazo de Eiras desde tiempo inmemorial. Cerca de ese solar se han encontrado evidencias de una villa romana (casa de campo), siendo casi de sentido común pensar que el ara formase parte de esa villa, lo que no contradice la posible dependencia administrativa o militar de Lámbrica. Otra posible villa debió de estar a unos cinco kilómetros de Eiras, a orillas del río Miño, en Lagharellos, donde todavía conservan una fuente romana.

Después de la primera publicación del ara de Eiras, en 1968 por LORENZO FERNÁNDEZ, se sucedieron en el tiempo diversos intentos de interpretación del epígrafe. Algunas de esas lecturas son curiosas por su inventiva, pero en todas se considera que figura el nombre -topónimo- del castro de As Las y Ourantes: *lansbriga*lanobriga*alaniobriga… Incluso se llegó a leer *palambrigensi (VIDÁN TORREIRA).

Si observamos el epígrafe con atención nos daremos cuenta de que nadie vio la letra M, la penúltima letra de la segunda línea, exceptuando VIDÁN TORREIRA, que, no obstante, leyó *palambrigensi y no lambricae.

La lectura que podríamos proponer es la siguiente: 

BANDV / ? LAMB / RICAE AE /MILIVS RE /BVRR(I)N V S

A Bandu / ? de Lamb / rica E / milio Re / burrino (cumplió su voto) 

El signo de interrogación (?) indica una letra o nexo con dudas. La letra ‘A’ final de BANDV / A que leen muchos autores no está clara por no ser una ‘A’ al estilo de las otras del texto. Podría ser incluso una ‘R’ (obsérvese el parecido con la primera letra de la línea siguiente, que sabemos que es una ‘R’), pero también podría tratarse de un nexo, abreviatura o conjunto de letras poco habitual. La resolución a este enigma podría explicar el problema de concordancia entre BANDVA e LAMBRICAE. Confiemos en que esta laguna pueda ser resuelta. No obstante, esta duda no afecta al posible topónimo: LÁMBRICA.

B A N D V / ? L A M B / R I C A E …
La M de LÁMBRICA. A la M le sigue una B, mucho más deteriorada que la anterior, pero no tan cuestionada

No existen datos arqueológicos ni documentales que confirmen el lugar de aparición del ara de Eiras. Su ubicación estuvo siempre ligada a esta pequeña aldea, en el entorno de la rectoral, de la iglesia y de los pazos de Eiras. Ya se ha dicho que en este lugar se han encontrado restos de una villa romana, una casa de labor de cierta importancia, por lo que es posible que el dedicante del ara, Emilio Reburrino, haya sido algún poseedor de esta villa. Su proximidad al castro de San Cibrao das Las-Ourantes hace suponer que esta villa era dependiente administrativamente de los moradores en la citania. En Eiras, además de restos de un mosaico (que volvieron a tapar, según RODRÍGUEZ COLMENERO) y de tegulae (tejas) romanas, existen unos curiosos perpiaños con decoración reticulada en los muros de la parroquial. No se conoce su función primitiva, pero existen paralelismos cercanos en O Formigueiro (Amoeiro) y en la rectoral de Sagra (O Carballiño). Esta última, curiosamente, solar de otra villa romana.

También hay que mencionar la existencia, a escasos metros al norte de la iglesia de Eiras, de un pequeño monte con el microtopónimo descriptivo de O Castro. Existen rumores de la aparición, en este monte, de una pequeña escultura antropomorfa en granito.

Algo más alejado de la aldea, hacia el sur, están los montes de As Múas. En este lugar, también denominado A Ermida, sabemos de la existencia de una antigua capilla, hoy desaparecida, dedicada a los santos Cosme y Damián. 

La Pátera Araugelensis, del Museo Arqueológico de Badajoz, puede ilustrarnos sobre la forma de hacer ofrendas o libaciones, en diversas aras y en un entorno de naturaleza o campestre. En tres de esas aras vemos que ya arden las ofrendas, en su respectivo foculus. La oferente tiene atributos de la diosa Fortuna, llevando el cuerno de la abundancia en su mano izquierda, y la corona de una ciudad en la cabeza. En la mano derecha sostiene una pátera o plato. Interesante el ambiente “rural“, con rocas y arbustos, lo que nos puede trasladar a escenas parecidas que pudieron producirse en las posesiones de Emilio Reburrino, entre la fuente romana de Lagharellos y la villa que se ubicaba en el lugar de las actuales casa rectoral e iglesia de Eiras. O sea, aproximadamente, en los montes de As Múas y A Ermida.

Es aquí donde puede estar el origen de la enigmática ara, pues no son pocos los casos en los que los altares romanos se conservaron, reutilizados, dentro de edificios de culto cristiano (iglesias y capillas). Con la desaparición de la capilla, dentro de las tierras de los señores del pazo de Eiras, no es difícil pensar que pudiesen trasladarla para su jardín, con la nueva función de sostener una mesa de piedra. Más abajo volveremos a hablar de esto.

Al contrario que *Lansbrica, Lámbrica es un topónimo bien conocido en la Antigüedad y citado, entre otros, por Pomponio Mela. Hubo numerosos intentos de ubicarla, con bastante poco fundamento, en diversos lugares de Galicia y Portugal, pero no hay datos suficientes para asegurar que la ciudad de las fuentes clásicas sea ninguna de las propuestas. Lo que es indudable es que este topónimo existía en Galicia, y, como tal, es susceptible de poder repetirse simultáneamente en distintos lugares. Uno de ellos -sea o no el de las fuentes clásicas- es el que aparece en el ara de Eiras, seguramente indicando el nombre de la citania próxima.

Bandua es una divinidad de la Edad del Hierro, quizás procedente de la Edad del Bronce, que tuvo culto en gran parte de Lusitania y en el sur de la Gallaecia. Es llamativo que el área de riqueza estannífera de la península ibérica coincida, a grandes rasgos, con el área de vestigios epigráficos del culto a divinidades con raíz BAND.

Por alguna razón, este culto vuelve a practicarse a finales de la época romana, siendo de este período las inscripciones que se conservan con epígrafes en latín, mayoritariamente en aras, que dan fe de la extensión geográfica de su culto.

Área aproximada de distribución de las inscripciones con raíz BAND-

Lámbrica, o Lambriga, de Lam ([tʃan], posiblemente chao o chaira), y -briga (clara terminación celta que significa ciudad o fortaleza en altura) podría ser lo mismo que decir “A Cidade Forte da Chaira” o “A Cidade Forte dos Chaos“.

Lámbrica, por tanto, sería el topónimo antiguo de la citania de San Cibrao das Las y Ourantes, y Emilio Reburrino un posible praefectus pagi o jefe local que regentaría, en la cercana villa de Eiras, uno de los más que probables establecimientos agropecuarios imprescindibles para alimentar a la poboación de aquella gran citania, en la que trabajaban a diario, sin acceso directo a los labradíos de las vegas de Andrade, Loucía, Eiras y Cristimil, metalúrgicos, orfebres, ceramistas, tejedores, canteros y guerreros.


Sobre la procedencia del ara 

¿Estará en A Ermida el origen del ara de Bandua?

Al sur de la parroquia de Santa Uxía de Eiras se sitúa el monte o paraje que recibe los nombres de As Múas, O Couto o A Ermida. Se conserva una roca con petroglifos, con una curiosa disposición de motivos circulares y cazoletas. 

Es un terreno con vetas estanníferas (casiterita, mineral de estaño, estratégico en la Edad del Bronce). Tamén se detectaron por las inmediaciones restos de antiguas explotaciones auríferas.

También hay una mámoa (dolmen) y un crucero. El topónimo parece obedecer a la presencia en otros tiempos de una ermita o capilla, confirmada por un documento conservado en el Archivo del Reino de Galicia, un pleito del Comendador de Pazos de Arenteiro y don Jacinto Vázquez de Toubes con doña Isabel Vázquez de Toubes sobre reivindicación del lugar y granja de As MÚAS, anexa a la ERMITA de SAN COSME Y SAN DAMIÁN en la feligresía de Santa Uxía de Eiras, jurisdición de Roucos, hacia 1695.

La sacralidad del lugar estaría asegurada por la presencia de esa antigua ermita, ahora desaparecida, pero que dejó su recuerdo en el microtopónimo. A su vez, la capilla sería la cristianización de cultos más antiguos, testificados por la mámoa existente en el lugar y por la roca con petroglifos. El crucero, que todavía hoy podemos ver, señala la cristianización del lugar y, a la vez, constituye un recuerdo de la capilla desaparecida.

As Múas (también conocidas como O Couto o A Ermida) eran propiedad de los señores del Coto de Pazo, jurisdición dentro de la parroquia de Santa Uxía de Eiras.

Son constantes las alusiones en libros de visitas parroquiales a la clausura y derribo de capillas en el siglo XVIII, debido a la falta de uso y a su estado de abandono o deterioro. También son muy frecuentes los casos en los que se reaprovecharon aras romanas en el interior de los templos cristianos. Si el ara de Bandua estuviese en esa ermita desaparecida, sería natural que los señores del pazo de Eiras la llevasen para su jardín. 

La bancada de piedra alrededor del ara en el jardín pazo, que todavía podemos ver en las fotografías de 2007, parece haber sido labrada en esa época del XVIII, a la medida de la mesa que se colocó encima del ara. 

Sería así, en un jardín, sosteniendo una mesa de granito y rodeada por una bancada, como se conservó y como llegó hasta el siglo XXI la misteriosa ara de Bandua de Eiras.


Bibliografía

GONZÁLEZ IGLESIAS, F.: “A ara de Eiras e o topónimo Lámbrica” en Ágora do Orcellón 35. Páx. 17-33. Instituto de Estudos Carballiñeses. Vigo.  Xuño de 2019. ISSN 1577-3205.

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